"‎LOS PUEBLOS, LOS HOMBRES SE ENFRÍAN POR AUSENCIA DE ESPÍRITU. PERO ESTAMOS NOSOTROS, CON PEDERNAL Y YESCA, CON MELODÍAS Y CANTARES, POEMAS Y REFLEXIONES , ALTO DESVELO Y SUEÑOS DE TODO TIPO, PARA ENTIBIAR LAS HORAS DE AQUELLOS QUE NO QUIEREN CONGELARSE."
-Atahualpa Yupanqui-

desde "LA CANCIÓN VERDADERA" un libro de Victor Heredia

"...A. Yupanqui nunca cedió un palmo ante el avance de artistas que desde la mediocridad hicieron tanto daño a la cultura como el éxito económico que obtuvieron, preservó con hidalguía su forma y honró los contenidos. La canción popular también se ha fortalecido desde su verdad y vence la propia añoranza y el embate de los medios que la ignoran. No le quita el sueño resistir, ella sigue alumbrando el camino día a día en cuanta reunión de jóvenes reverbera una guitarra..."



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miércoles

"ORGANITO DE LA TARDE" TANGO

FOTO: CARLOS DI SARLI
1924
Música: Cátulo Castillo
Letra: José González Castillo

ORQUESTA DE CARLOS DI SARLI: (Bahía Blanca, 7 de enero de 1903 — Buenos Aires, 12 de enero de 1960) cuyo verdadero nombre era Cayetano Di Sarli y que era apodado "El Señor del Tango" fue un director de orquesta, compositor y pianista argentino considerado una importante figura dentro de la música de tango. Di Sarli no encajaba en los cánones de la guardia vieja ni en los del tango de la revolución decariana, sino que encontró su propio estilo sin concesiones a la moda del momento. Tuvo la influencia de Fresedo en sus comienzos pero sólo como un antecedente ya que pronto se diferenció y tomó su propio camino.
Fue un talentoso ejecutante de piano. Desde su instrumento dirigía la orquesta dominando la sincronía y la ejecución del conjunto. En el estilo de Di Sarli no había solos de instrumentos, la fila de bandoneones cantaba por momentos la melodía, pero tenía un papel esencialmente rítmico y milonguero. Sólo el violín se destacaba de un modo extremadamente delicado, en algún solo breve o en un contracanto. Su fecunda inventiva estuvo prevalentemente consagrada a la mano izquierda en la cual, con excelente y purísimo sonido, creó una manera de decir, de acentuar, de modular, de "rellenar" y de "bordonear" que era una pieza fundamental en el estilo del músico, encadenando los compases de la obra y acentuando un ritmo delicado y elegante, especial para la danza.


viernes

"MILONGA EN ROJO" MILONGA

FOTO: ROBERTO FUGAZOT
Letra : José González Castillo
Música : Lucio Demare y Roberto Fugazot

ROBERTO FUGAZOT:Cantor, actor y compositor
(20 de junio de 1902 - 8 de agosto de 1971)
Culminó una breve etapa de actor aficionado integrando a los 17 años la troupe del circo Bachino.
Desde 1922 hasta 1926, radicado en la Argentina, participó también como cantor en las temporadas de los teatros Nacional, Sarmiento y Nuevo. En 1927, por intercesión de Francisco Canaro —con quien grabó entonces algunos estribillos—, embarcó hacia París juntamente con el rosarino Agustín Irusta, donde unidos ambos al pianista y compositor Lucio Demare, formaron el celebrado trio consagrado a partir del debut mismo en el Teatro Maravillas, de Madrid. Durante la prolongada actuación en España, tomó parte en la filmación de la película Boliche y grabó numerosos discos para la RCA Víctor de Barcelona; algunos como solista: Qué vachaché, Adiós muchachos. También con sus compañeros de conjunto realizó una extensa turné por capitales de Latinoamérica, desde La Habana hasta Buenos Aires, la cual se repitió tras una breve y exitosa reaparición del trío en emisoras y teatros porteños. Desde 1936 en adelante, se dedicó por entero al teatro —colaborando en carácter de figura en varias de las temporadas de comedia musical organizadas y encabezadas por Francisco Canaro—y particularmente al cine. Intervino desde Ya Tiene Comisario el Pueblo (1936) en numerosas películas: Viento Norte (1937), Hermanos (1939), Prisioneros de la Tierra (1939), El Hijo del Barrio (1940), Pampa Bárbara (1945), Los Isleros (1951) y en otras. Compositor del tango Barrio reo, fue letrista de Dandy y de Mañanitas de Montmartre, Falleció el 9 de agosto de 1971.

Así se le oía al Varón.

Cuando cantan las chicharras
en las pardas cina-cinas,
y se amodorran las chinas
en las sestiadas de enero
se oye cantar al sandiero
su pregón por las esquinas.

Parece de plata vieja
por lo bruñida su piel...
Como grabada a cincel
lleva un barbijo en la ceja
y, jineteando en la oreja,
el cuajarón de un clavel...

¡Sandía calada!
¡Sandía colorada
jugosa!... Para las mozas
enamoradas.

En la vereda arbolada
cabecea algún vecino...
Es un fogón el camino
ardiendo en la resolana
y el carro, de mala gana,
tira el matungo cansino...

Con sonora gambeteada
cruza un tábano zumbón
y, sobre el verde montón
de las frutas apiladas,
hay dos sandías caladas
justificando el pregón...

¡Sandía calada!
¡Sandía colorada
jugosa!... Para las mozas
enamoradas.

Al ver las rojas heridas
el mozo, siniestro, evoca
la pasión ardiente y loca
que le hizo buscar un día
el jugo de una sandía
en la pulpa de una boca...
Y sangrienta abertura
que hizo también su facón,
cuando al saber la trición
de aquella china perjura
como en una caladura
le destapó el corazón...

¡Sandía calada!
¡Sandía colorada
jugosa!... Para las mozas
enamoradas.



lunes

"ACUARELITA DEL ARRABAL" TANGO

FOTO: CÁTULO CASTILLO
Tango 1925
Música: Cátulo Castillo
Letra: José González Castillo

Don Cátulo alguna vez comentó: «En Boedo mi padre fundó la universidad popular, en ella enseñaba inglés, que sabía muy poco, pero igual lo hacía. También fue fundador y animador por años de la peña Pacha Camac, que comenzó funcionando en los altos de una confitería, “Biarritz”. De allí salieron actores importantes, gente de teatro, escultores como Riganelli, venía gente del diario “Crítica” donde había trabajado. Él estuvo en el comienzo del grupo de “Boedo”, contrapuesto al de “Florida”, bastante parecidos en su composición pero con otras ideas menos radicalizadas. El grupo nació en la librería Munner, en Boedo 833. Munner era un alemán muy inquieto que reunía a los muchachos en la trastienda de su negocio. Así, la calle que aún no era barrio comenzó a tener una vida cultural propia que se irradiaba a los barrios vecinos. Su apogeo fue en las décadas del veinte y el treinta.

Era un viejo zapatero
que vivía en un portal,
y era una rubia vecinita
muy bonita
y muy coqueta, que pasaba sin mirar.
La rubia por las mañanas
iba camino a su taller,
y frente al cuchitril del viejo remendón
era como un primer
rayo de sol...

El pobre viejo tras la vidriera,
viviendo alguna lejana ilusión,
soñaba al verla pasar por la acera
quién sabe qué loca quimera de amor.
La rubia un día entró a la bohardilla
y el pobrecito tembló de emoción,
cuando a pretexto de atarle una hebilla
la pierna torneada su mano palpó.

Y con sorpresa, ese día,
frente a su chiribitil,
la gente llena de emoción se detenía
para escuchar la melodía de un violín.
Era que aquel zapatero,
con religiosa devoción
su triste soledad
lloraba al tierno son
de una familiar canción sentimental.

Desde esa tarde su canto parece,
con su incansable motivo chillón,
la monocorde sonata de un grillo
en el pentagrama de aquel callejón.
Y, según dicen, pensando en la rubia,
el pobre viejo, detrás del portal,
como a una pierna temblando acaricia
la caja del tosco violín fraternal.




jueves

"EL AGUACERO" CANCIÓN

Música: Cátulo Castillo
Letra: José González Castillo
1931
CANTANTE: RUBEN JUÁREZ

Como si fuera renegando del Destino
de trenzar leguas y leguas sobre la triste extensión
va la carreta, rechinando en el camino
que parece abrirse, al paso de su blanco cascarón.

Cuando chilla la osamenta
señal que viene tormenta...
Un soplo fresco va rizando los potreros
y hacen bulla los horneros anunciando el chaparrón...

Y la Pampa es un verde pañuelo,
colgado del cielo,
tendido en el sol,
como a veces resulta la vida
sin sombras ni heridas,
sin pena ni amor...
El viento de la cañada
trae gusto a tierra mojada
y en el canto del viejo boyero
parece el pampero
soplar su dolor...

Se ha desatado de repente la tormenta
y es la lluvia una cortina tendida en la inmensidad
mientras los bueyes, en la senda polvorienta,
dan soplidos de contento como con ganas de andar...
¡Bien haiga el canto del tero
que saluda al aguacero!
Ya no es tan triste la tristeza del camino
y en el pértigo el boyero siente ganas de cantar.

Langanay, viejo buey, lomo overo,
callado aparcero de un mismo penar,
igual yugo nos ata al camino...
¡Pesado destino
de andar y de andar!
¿Adónde irás, buey overo
que no te siga el boyero?
Y la Pampa es un verde pañuelo,
colgado del cielo, que quiere llorar...