"‎LOS PUEBLOS, LOS HOMBRES SE ENFRÍAN POR AUSENCIA DE ESPÍRITU. PERO ESTAMOS NOSOTROS, CON PEDERNAL Y YESCA, CON MELODÍAS Y CANTARES, POEMAS Y REFLEXIONES , ALTO DESVELO Y SUEÑOS DE TODO TIPO, PARA ENTIBIAR LAS HORAS DE AQUELLOS QUE NO QUIEREN CONGELARSE."
-Atahualpa Yupanqui-

desde "LA CANCIÓN VERDADERA" un libro de Victor Heredia

"...A. Yupanqui nunca cedió un palmo ante el avance de artistas que desde la mediocridad hicieron tanto daño a la cultura como el éxito económico que obtuvieron, preservó con hidalguía su forma y honró los contenidos. La canción popular también se ha fortalecido desde su verdad y vence la propia añoranza y el embate de los medios que la ignoran. No le quita el sueño resistir, ella sigue alumbrando el camino día a día en cuanta reunión de jóvenes reverbera una guitarra..."



sábado

"DERECHO VIEJO" TANGO

FOTO: EDUARDO AROLAS
Tango
Música: Eduardo Arolas
Letra: Gabriel Clausi

EDUARDO AROLAS: fue un bandoneonista, director y compositor de tango.
Nació con el nombre de Lorenzo Arola el 24 de febrero de 1892 en Barracas (Buenos Aires) y falleció el 29 de septiembre de 1924 en París, Francia.
Era conocido con el apodo de El tigre del bandoneón.
Comenzó en la música tocando la guitarra, pero su paso al bandoneón fue la piedra fundamental de su nacimiento como leyenda del tango. A pesar de morir con sólo 32 años, Arolas es considerado uno de los grandes autores del tango, con creaciones de una modernidad insospechable para la época. Sus inicios en la composición fueron de oído, Francisco Canaro le transcribía sus tarareos a un pentagrama.
En 1913 Roberto Firpo lo contrató para tocar el bandoneón junto a su orquesta en el famoso cabaret Armenonville. En 1916 decide autoexiliarse en Montevideo por un problema de amores, ya que su mujer lo engañó con su hermano mayor. Se volvió alcohólico y se recluyó en París, donde finalmente murió en el hospital municipal. Una calle de Buenos Aires lleva su nombre en su homenaje.

Tango de mi ciudad, malevo y sensual,
canyengue y tristón, color de arrabal.
Señor de salón, tenés emoción
de noche porteña.
Vuelve para surgir en danza triunfal
canción sin igual que hace sentir
con tanta pasión en el corazón
su abrazo de amor.

Oigo el cantar de un triste bandoneón,
que llora en su canción la pena de un amor
que nunca pudo ser, por causa de creer
en locos berretines.
Todo pasó, no quiero recordar
el tiempo que se fue,
ya nunca volverá la dicha de tu amor
para poder soñar con vos en mi arrabal.

Qué dulzura hay en tu voz,
che, bandoneón, con tu chamuyo reo.
Tango lindo y querendón, nobleza de arrabal,
amores de otros tiempos...
Sigue, sigue tu canción
para alegrar esta velada linda,
suena, suena bandoneón, que siempre tu canción
está en el corazón.


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