"‎LOS PUEBLOS, LOS HOMBRES SE ENFRÍAN POR AUSENCIA DE ESPÍRITU. PERO ESTAMOS NOSOTROS, CON PEDERNAL Y YESCA, CON MELODÍAS Y CANTARES, POEMAS Y REFLEXIONES , ALTO DESVELO Y SUEÑOS DE TODO TIPO, PARA ENTIBIAR LAS HORAS DE AQUELLOS QUE NO QUIEREN CONGELARSE."
-Atahualpa Yupanqui-

desde "LA CANCIÓN VERDADERA" un libro de Victor Heredia

"...A. Yupanqui nunca cedió un palmo ante el avance de artistas que desde la mediocridad hicieron tanto daño a la cultura como el éxito económico que obtuvieron, preservó con hidalguía su forma y honró los contenidos. La canción popular también se ha fortalecido desde su verdad y vence la propia añoranza y el embate de los medios que la ignoran. No le quita el sueño resistir, ella sigue alumbrando el camino día a día en cuanta reunión de jóvenes reverbera una guitarra..."



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sábado

"LA ÚLTIMA CURDA" TANGO

FOTO: ROBERTO GOYENECHE Y ASTOR PIAZZOLLA

Música: Aníbal Troilo
Letra: Cátulo Castillo


CANTANTE: ROBERTO GOYENECHE

Lastima, bandoneón,
mi corazon
tu ronca maldición maleva...
Tu lágrima de ron
me lleva
hasta el hondo bajo fondo
donde el barro se subleva.
¡Ya sé, no me digás! ¡Tenés razón!
La vida es una herida absurda,
y es todo tan fugaz
que es una curda, ¡nada más!
mi confesión.

Contame tu condena,
decime tu fracaso,
¿no ves la pena
que me ha herido?
Y hablame simplemente
de aquel amor ausente
tras un retazo del olvido.
¡Ya sé que te lastimo!
¡Ya se que te hago daño
llorando mi sermón de vino!

Pero es el viejo amor
que tiembla, bandoneón,
y busca en el licor que aturde,
la curda que al final
termine la función
corriéndole un telón al corazón.
Un poco de recuerdo y sinsabor
gotea tu rezongo lerdo.
Marea tu licor y arrea
la tropilla de la zurda
al volcar la última curda.
Cerrame el ventanal
que arrastra el sol
su lento caracol de sueño,
¿no ves que vengo de un país
que está de olvido, siempre gris,
tras el alcohol?...









martes

"DESENCUENTRO" TANGO

FOTO: RUBEN JUAREZ
Tango
Música: Aníbal Troilo
Letra: Cátulo Castillo

"Antes de ponerme el fuelle en las rodillas me ponía la almohada de la cama. Hasta que un día fuimos a un pic nic en lo que había sido el viejo Hipódromo nacional. Habían llevado a dos bandonenistas y tres guitarras, y cuando se fueron a comer yo subí unos escalones, agarré un bandoneón y me lo puse en las rodillas. Esa fue la primera vez. Yo tendría nueve años."
Aníbal Troilo

Estás desorientado y no sabés
qué "trole" hay que tomar para seguir.
Y en este desencuentro con la fe
querés cruzar el mar y no podés.
La araña que salvaste te picó
-¡qué vas a hacer!-
y el hombre que ayudaste te hizo mal
-¡dale nomás!-
Y todo el carnaval
gritando pisoteó
la mano fraternal
que Dios te dio.

¡Qué desencuentro!
¡Si hasta Dios está lejano!
Llorás por dentro,
todo es cuento, todo es vil.

En el corso a contramano
un grupí trampeó a Jesús...
No te fíes ni de tu hermano,
se te cuelgan de la cruz...

Quisiste con ternura, y el amor
te devoró de atrás hasta el riñón.
Se rieron de tu abrazo y ahí nomás
te hundieron con rencor todo el arpón

Amargo desencuentro, porque ves
que es al revés...
Creiste en la honradez
y en la moral...
¡qué estupidez!

Por eso en tu total
fracaso de vivir,
ni el tiro del final
te va a salir.



"LA ÚLTIMA CURDA" TANGO

FOTO: JESÚS HIDALGO
Música: Aníbal Troilo
Letra: Cátulo Castillo
CANTANTE: JESÚS HIDALGO
De la mano de su padrino artístico, el bandoneonista Walter Ríos, Hidalgo se presentó en innumerables escenarios de la Ciudad de Buenos Aires y fue la voz de importantes orquestas como el Sexteto Mayor, la Orquesta de Tango de la Ciudad y el Sexteto de Raúl Garello, con el cual sigue actuando hasta nuestros días.


Lastima, bandoneón,
mi corazon
tu ronca maldición maleva...
Tu lágrima de ron
me lleva
hasta el hondo bajo fondo
donde el barro se subleva.

¡Ya sé, no me digás! ¡Tenés razón!
La vida es una herida absurda,
y es todo tan fugaz
que es una curda, ¡nada más!
mi confesión.

Contame tu condena,
decime tu fracaso,
¿no ves la pena
que me ha herido?
Y hablame simplemente
de aquel amor ausente
tras un retazo del olvido.
¡Ya sé que te lastimo!
¡Ya se que te hago daño
llorando mi sermón de vino!

Pero es el viejo amor
que tiembla, bandoneón,
y busca en el licor que aturde,
la curda que al final
termine la función
corriéndole un telón al corazón.
Un poco de recuerdo y sinsabor
gotea tu rezongo lerdo.
Marea tu licor y arrea
la tropilla de la zurda
al volcar la última curda.
Cerrame el ventanal
que arrastra el sol
su lento caracol de sueño,
¿no ves que vengo de un país
que está de olvido, siempre gris,
tras el alcohol.


miércoles

"ORGANITO DE LA TARDE" TANGO

FOTO: CARLOS DI SARLI
1924
Música: Cátulo Castillo
Letra: José González Castillo

ORQUESTA DE CARLOS DI SARLI: (Bahía Blanca, 7 de enero de 1903 — Buenos Aires, 12 de enero de 1960) cuyo verdadero nombre era Cayetano Di Sarli y que era apodado "El Señor del Tango" fue un director de orquesta, compositor y pianista argentino considerado una importante figura dentro de la música de tango. Di Sarli no encajaba en los cánones de la guardia vieja ni en los del tango de la revolución decariana, sino que encontró su propio estilo sin concesiones a la moda del momento. Tuvo la influencia de Fresedo en sus comienzos pero sólo como un antecedente ya que pronto se diferenció y tomó su propio camino.
Fue un talentoso ejecutante de piano. Desde su instrumento dirigía la orquesta dominando la sincronía y la ejecución del conjunto. En el estilo de Di Sarli no había solos de instrumentos, la fila de bandoneones cantaba por momentos la melodía, pero tenía un papel esencialmente rítmico y milonguero. Sólo el violín se destacaba de un modo extremadamente delicado, en algún solo breve o en un contracanto. Su fecunda inventiva estuvo prevalentemente consagrada a la mano izquierda en la cual, con excelente y purísimo sonido, creó una manera de decir, de acentuar, de modular, de "rellenar" y de "bordonear" que era una pieza fundamental en el estilo del músico, encadenando los compases de la obra y acentuando un ritmo delicado y elegante, especial para la danza.


jueves

"AQUÍ NOMÁS" TANGO

FOTO: TITO REYES
Música: Héctor Stamponi
Letra: Cátulo Castillo
CANTANTE: TITO REYES (1928/1979)
en un reportaje comentó: "«Estando con Troilo, hice también un long play con Roberto Grela, con temas muy buenos, siempre dentro de una misma línea. Además, en mayo de 1971, viajé a Norteamérica junto a una delegación de artistas encabezada por Troilo y que estaba integrada por Armando Pontier, Violeta Rivas, Hernán Figueroa Reyes y González Rivero en la conducción. Actuamos en el "Hunter Hall" de Nueva York y después lo hicimos en Washington.


La voz del bandoneón quedó detrás,
se fué el compás del tiempo bailarín.
Crecida la ciudad nos tira ollín
la esquina del herrero no está más.
La noche está borracha de aguarrás
y bailan como atados de un piolín.
Vení mi amor salgamos del festín
no ves que se divierten con su jazz.

Aquí nomás,
bien lejos del torrente,
bailemos simplemente
un tango en paz.
Aquí nomás,
con esa luz de enfrente
los dos, y solamente
los dos, en este puente
que lleva el tiempo atrás.
Aquí nomás,
quedate aquí nomás,
sin música, sin gente...
¡aquí nomás!

sábado

"PATIO MIO" TANGO

Música: Aníbal Troilo
Letra: Cátulo Castillo

CANTANTE: GRABIELA MORGARE

Está mirando el cielo desolado
tu historia de ladrillos y portón,
el corazón sencillo, lastimado,
con un perfil de tango y corralón...
Tal vez con tu dolor arrinconado
te vio en la calle vieja el paredón
y estás en esa esquina del pasado
al lado de la ochava y del buzón.

Patio mío...
donde mama me cebaba
y el tano recio trenzaba
cada noche un desafío...
Patio mío,
de la ropita colgada,
de la barra que silbaba
y el zabalaje bravío.
Patio mío...
borracho de caña fuerte
yo sé que un día te irás...
Pero venciendo a la suerte
te iré a buscar a la muerte
para no dejarte más...

Te añoran los compadres, faja y lengue.
Te llora el payador sentimental...
Tanguea entre las sombras su canyengue
la pálida pollera de percal...
Malevo que en la esquina malherido
desangra entre ladrillos un malvón.
Para salvarte, patio, del olvido
te reza su responso un bandoneón.

lunes

"ACUARELITA DEL ARRABAL" TANGO

FOTO: CÁTULO CASTILLO
Tango 1925
Música: Cátulo Castillo
Letra: José González Castillo

Don Cátulo alguna vez comentó: «En Boedo mi padre fundó la universidad popular, en ella enseñaba inglés, que sabía muy poco, pero igual lo hacía. También fue fundador y animador por años de la peña Pacha Camac, que comenzó funcionando en los altos de una confitería, “Biarritz”. De allí salieron actores importantes, gente de teatro, escultores como Riganelli, venía gente del diario “Crítica” donde había trabajado. Él estuvo en el comienzo del grupo de “Boedo”, contrapuesto al de “Florida”, bastante parecidos en su composición pero con otras ideas menos radicalizadas. El grupo nació en la librería Munner, en Boedo 833. Munner era un alemán muy inquieto que reunía a los muchachos en la trastienda de su negocio. Así, la calle que aún no era barrio comenzó a tener una vida cultural propia que se irradiaba a los barrios vecinos. Su apogeo fue en las décadas del veinte y el treinta.

Era un viejo zapatero
que vivía en un portal,
y era una rubia vecinita
muy bonita
y muy coqueta, que pasaba sin mirar.
La rubia por las mañanas
iba camino a su taller,
y frente al cuchitril del viejo remendón
era como un primer
rayo de sol...

El pobre viejo tras la vidriera,
viviendo alguna lejana ilusión,
soñaba al verla pasar por la acera
quién sabe qué loca quimera de amor.
La rubia un día entró a la bohardilla
y el pobrecito tembló de emoción,
cuando a pretexto de atarle una hebilla
la pierna torneada su mano palpó.

Y con sorpresa, ese día,
frente a su chiribitil,
la gente llena de emoción se detenía
para escuchar la melodía de un violín.
Era que aquel zapatero,
con religiosa devoción
su triste soledad
lloraba al tierno son
de una familiar canción sentimental.

Desde esa tarde su canto parece,
con su incansable motivo chillón,
la monocorde sonata de un grillo
en el pentagrama de aquel callejón.
Y, según dicen, pensando en la rubia,
el pobre viejo, detrás del portal,
como a una pierna temblando acaricia
la caja del tosco violín fraternal.




jueves

"EL AGUACERO" CANCIÓN

Música: Cátulo Castillo
Letra: José González Castillo
1931
CANTANTE: RUBEN JUÁREZ

Como si fuera renegando del Destino
de trenzar leguas y leguas sobre la triste extensión
va la carreta, rechinando en el camino
que parece abrirse, al paso de su blanco cascarón.

Cuando chilla la osamenta
señal que viene tormenta...
Un soplo fresco va rizando los potreros
y hacen bulla los horneros anunciando el chaparrón...

Y la Pampa es un verde pañuelo,
colgado del cielo,
tendido en el sol,
como a veces resulta la vida
sin sombras ni heridas,
sin pena ni amor...
El viento de la cañada
trae gusto a tierra mojada
y en el canto del viejo boyero
parece el pampero
soplar su dolor...

Se ha desatado de repente la tormenta
y es la lluvia una cortina tendida en la inmensidad
mientras los bueyes, en la senda polvorienta,
dan soplidos de contento como con ganas de andar...
¡Bien haiga el canto del tero
que saluda al aguacero!
Ya no es tan triste la tristeza del camino
y en el pértigo el boyero siente ganas de cantar.

Langanay, viejo buey, lomo overo,
callado aparcero de un mismo penar,
igual yugo nos ata al camino...
¡Pesado destino
de andar y de andar!
¿Adónde irás, buey overo
que no te siga el boyero?
Y la Pampa es un verde pañuelo,
colgado del cielo, que quiere llorar...


viernes

"TINTA ROJA" TANGO

FOTO: CÁTULO CASTILLO
TINTA ROJA
MÚSICA: CÁTULO CASTILLO,cuyo nombre completo era Ovidio Cátulo González Castillo, (n. el 6 de agosto de 1906 - † 19 de octubre de 1975) fue un conocido poeta y compositor argentino de tango.
LETRA: HOMERO MANZI

Paredón,
tinta roja en el gris
del ayer...

Tu emoción
de ladrillo feliz
sobre mi callejón
con un borrón
pintó la esquina...

Y al botón
que en el ancho de la noche
puso el filo de la ronda
como un broche...

Y aquel buzón carmín,
y aquel fondín
donde lloraba el tano
su rubio amor lejano
que mojaba con bon vin.

¿Dónde estará mi arrabal?
¿Quién se robó mi niñez?
¿En qué rincón, luna mía,
volcás como entonces
tu clara alegría?

Veredas que yo pisé,
malevos que ya no son,
bajo tu cielo de raso
trasnocha un pedazo
de mi corazón.

Paredón
tinta roja en el gris
del ayer...

Borbotón
de mi sangre infeliz
que vertí en el malvón
de aquel balcón
que la escondía...

Yo no sé
si fue negro de mis penas
o fue rojo de tus venas
mi sangría...

Por qué llegó y se fue
tras del carmín
y el gris,
fondín lejano
donde lloraba un tano
sus nostalgias de bon vin.